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2.3.4 Tratamiento diferido o tardío de las fracturas faciales Aunque la mayoría de los autores recomiendan un tratamiento precoz de las fracturas faciales, existen ocasiones en las que la prudencia obliga a mantener una conducta expectante. A lo largo de las dos últimas décadas el advenimiento de los modernos sistemas de osteosíntesis ha revolucionado el área de la traumatología facial. Sin embargo, los métodos conservadores (bloqueos intermaxilares y osteosíntesis alámbrica), lejos de haber desaparecido siguen siendo empleados con mucha frecuencia teniendo sus indicaciones específicas. El tratamiento tradicional más utilizado en las fracturas mandibulares consiste en realizar un bloqueo intermaxilar mediante férulas, fijadas a los dientes de la arcada superior e inferior con alambres. Se consigue la inmovilidad de los fragmentos óseos manteniendo la oclusión correcta. Las osteosíntesis mediante alambres, que muchas veces acompañaban al bloqueo intermaxilar, se han visto sustituidas por la doctrina actualmente imperante, la cual preconiza la exposición amplia del foco de fractura, por vía extraoral o intraoral, alineando los fragmentos y manteniéndolos estables mediante la aplicación de placas y tornillos de titanio. En el tratamiento clásico de las fracturas del tercio medio se realizaba la reducción de las fracturas, de manera abierta o cerrada, y se inmovilizaban mediante bloqueo intermaxilar, suspensiones y osteosíntesis alámbricas. En la actualidad se preconiza la exposición amplia del foco de fractura, reducción y estabilización mediante sistemas de miniplacas y microplacas con tornillos. Estos sistemas permiten la reconstrucción anatómica perfecta con mínimas secuelas. En fracturas complejas y conminutadas la reconstrucción de la arquitectura ósea facial se consigue mediante injertos óseos (autólogos o heterólogos) fijados con las mentadas mini o microplacas. |
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