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3.INFECCIONES MAXILOFACIALES De todas las infecciones que interesan al territorio de cabeza y cuello, las de origen dental son las más comunes. La mayoría evolucionan favorablemente con complicaciones mínimas, pero también pueden acarrear una grave morbilidad y hasta ser letales. La clave de una terapia eficaz reside en el tratamiento correcto precoz. Éste se basa en la antibioterapia dirigida frente a los microorganismos patógenos propios de este territorio (tabla 3), en la exodoncia del diente causal y en la incisión y drenaje, que abrevian el curso evolutivo y reducen la probabilidad de complicaciones adicionales. Existen una serie de factores, generales y locales, que influyen en la diseminación del proceso infeccioso. La infección se disemina a partir del diente y hueso alveolar de una forma relativamente radial; una vez que atraviesa el hueso y el periostio, la propagación por las partes blandas se ve condicionada por la posición de los músculos y aponeurosis regionales. Se han descrito muchos espacios en la cabeza y cuello (tabla 4), algunos son hendiduras (espacios virtuales entre espacios aponeuróticos) y otros verdaderos compartimentos con tejido conectivo y diversas estructuras anatómicas. El conocimiento de estos espacios permite valorar la localización idónea de la incisión quirúrgica, cuando está indicada. Los compartimentos sublingual, submaxilar, latero y retrofaríngeo son los más peligrosos por el posible compromiso del paso del aire o por la extensión a territorios vitales como el mediastino. Situaciones de emergencia pueden derivarse tanto de complicaciones de vías aéreas, como del mismo proceso infecto-inflamatorio, existiendo además en las infecciones oromaxilofaciales unas peculiaridades anestésicas. |
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