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OFTALMOLOGÍA Y ORL

Oftalmología.

1.
Exploración ocular de urgencia en la consulta del médico general
1.1 Colirios para fines diagnósticos
1.2 Instrumental y material de curas
1.3 Exploración externa del ojo
1.4 Curas oculares
2.
Valoración del ojo rojo
3.
Pérdida súbita de visión
3.1 Oclusión de la arteria central de la retina o de sus ramas temporales
3.2 Oclusiones venosas (de la vena central o de sus ramas)
3.3 Neuritis óptica
3.4 Desprendimiento de retina
4.
Quemaduras causticaciones oculares
5.
Contusiones oculares
6.
Heridas oculares
6.1 Heridas palpebrales
6.2 Heridas perforantes oculares
7. Bibliografía

4.  QUEMADURAS Y CAUSTICACIONES OCULARES

En las quemaduras TÉRMICAS, por fuego o líquidos calientes como agua o aceite hirviendo, los párpados y tejidos circundantes son los que reciben un daño mayor ya que el cierre reflejo de los párpados protege el globo ocular.

En los FOTOTRAUMATISMOS, en especial los producidos por radiaciones ULTRAVIOLETAS cuando nos exponemos a ellas sin la protección adecuada (como ocurre en la radiación solar intensa sobre la nieve, en las lámparas para bronceado o en el trabajo con un equipo de soldadura ) no se producen síntomas iniciales, pero las molestias suelen inicarse de seis a diez horas más tarde por la inflamación de la piel palpebral junto con una queratitis punteada superficial que dará lugar a dolor, fotofobia y blefaroespasmo. Se trata con ciclopléjicos, antiinflamatorios y pomada antibiótica junto a oclusión ocular, protegiendo la piel palpebral con tul graso, durante al menos 24 horas.

Las quemaduras por AGENTES QUÍMICOS son las más graves y en ellas el tiempo de inicio del tratamiento es el factor más importante ya que la acción destructiva del producto persiste en tanto éste no sea eliminado por completo; de ahí la gran importancia del “lavado del ojo” sobre el terreno de forma inmediata y abundante (Fig. 12).

El pronóstico varía según se trate de una causticación por ALCALI o de un ACIDO. Los ácidos provocan una coagulación de las proteínas de las capas superficiales de la córnea que actúa como barrera para impedir la penetración del ácido, por lo que el daño intraocular es menor. Entre los productos que causan con mayor frecuencia accidentes de este tipo hay que citar el ácido sulfúrico, presente en el líquido de la batería de los coches, el sulfuroso, usado como refrigerante y el clorhídrico.

Los álcalis, en cambio, se combinan con las proteínas de los tejidos lo que favorece su posterior penetración, de forma que además de la destrucción inicial de los tejidos de superficie, tras un intérvalo libre, va penetrando a través de todas las capas corneales, llega al humor acuoso y puede dañar estructuras como el iris, cuerpo ciliar y cristalino. Por tanto, las lesiones oculares que producen los álcalis son más graves que las provocadas por los ácidos. Los productos químicos que con mayor frecuencia causan quemaduras alcalinas son: el amoníaco y la lejía de uso doméstico, el hidróxido magnésico que se encuentra en las bengalas y la cal.

Conducta a seguir

Ya en el lugar del accidente, debe procederse al lavado abundante del globo y de los fondos de saco conjuntivales con suero fisiológico o agua corriente, a fin de diluir al máximo el producto tóxico.

Cuando el accidentado llega a la consulta del médico general éste debe actuar:
• Instilando algunas gotas de anestésico tópico para calmar el dolor y el blefarospasmo.
• Iniciar o repetir el lavado del ojo con agua o suero fisiológico durante unos 30 minutos.
• Si existen partículas sólidas en la superficie ocular, eliminarlas con unas pinzas finas, observando las normas de asepsia habituales para evitar cualquier sobreinfección.
• Es preferible no utilizar productos neutralizantes que podrían agravar las lesiones.
• Si preciso, administrar un analgésico sistémico para el dolor.
• Transportar seguidamente al paciente a un centro especializado, tras instilar gotas oftálmicas de un ciclopléjico y un antibiótico de amplio espectro y cubrir el ojo con un apósito adecuado.