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TOXICOLOGÍA

Toxicología.

0.
Introducción
1.
Breve reseña epidemiológica
2.
Cómo diagnosticar en toxicología clínica
2.1. Anamnesis
2.2. Sintomatología clínica
2.2.1. Intoxicado con disminución del nivel de conciencia
2.2.2. Intoxicado con alteraciones de la conducta
2.2.3. Intoxicado con cuadro de convulsiones generalizadas
2.2.4. Intoxicado consciente
2.3. Exploraciones complementarias
2.4. Otras actitudes útiles en el diagnóstico toxicológico
3.
Tratamiento de las intoxicaciones
3.1. Primera prioridad terapéutica:
Valoración de las funciones vitales y medidas de soporte-reanimación
3.2. Segunda prioridad terapéutica:
Disminución o cese de la absorción del tóxico
3.3. Tercera prioridad terapéutica: Administración de antídotos
3.4. Cuarta prioridad terapéutica: Incrementar la excreción
3.5 Quinta prioridad terapéutica: Medidas no específicas
4.
Bibliografía

4. BIBLIOGRAFÍA

Además del tratamiento específico hasta ahora descrito, es preciso considerar algunas medidas coadyuvantes para corregir alguna sintomatología inespecífica que puede acompañar a la intoxicación.
Síntoma agitación. La agitación puede ser inducida por el propio tóxico (alcohol, simpaticomiméticos, drogas de abuso), por la patología psiquiátrica subyacente o por un síndrome de deprivación.
Debe actuarse en tres sentidos:
— Farmacológicamente con sedación.
— Suprimiendo estímulos del entorno.
— Evitando la autolesión o la agresión a otros (a veces, se precisará contención mecánica).
El diazepam (I.v. 10-30 mg) u otra benzodiacepina, es la droga más usual para lograr la sedación.
Una alternativa válida es la administración de clotiapina 40-80 mg/i.m. El haloperidol (5-10 mg/i.m.) es el fármaco de elección en la agitación por sobredosis de anfetamínicos.Al dosificar o elegir el método para sedar el enfermo, a nivel pre-hospitalario deben valorarse los efectos de la sedación antes del traslado.
Síntoma dolor. El dolor cólico abdominal que aparece en el curso de una diarrea de origen tóxico, en general, no precisa tratamiento.
El dolor del causticado grave debe tratarse con un analgésico parenteral. Si el dolor es intenso y/o hay sintomatología de perforación digestiva deben administrarse opiáceos.
Síntomas vómitos-diarrea. ¿Deben tratarse? ¿O es mejor porque ayudarán a evitar la absorción del tóxico?
Si el vómito aparece precozmente después de la ingesta tóxica, no debe administrarse un antiemético, pues probablemente facilitaríamos la absorción.
En cambio, si han transcurrido 4-6 horas post-ingesta puede administrarse 10 mg/i.m. o I.v. de metoclopramida, si los vómitos son repetidos e intensos.
También está indicado un antiemético si el vómito representa un grave riesgo de broncoaspiración (intoxicado obnubilado con disminución del nivel de conciencia, aparte de otras medidas ya especificadas), si se ha ingerido un cáustico con nula absorción sistémica o ante la presencia de vómitos hemáticos.
Por supuesto, también se tratarán sintomáticamente los vómitos repetidos que pueden aparecer en intoxicaciones sin vía de entrada digestiva.
La diarrea no debe tratarse, pero sí sus consecuencias (reposición volemia, electrolitos, etc).
Valoración psiquiátrica. La consulta psiquiátrica urgente es obligada tras una intoxicación voluntaria para objetivar el riesgo autolítico. Se hará a nivel hospitalario.
En asistencia pre-hospitalaria, si el intoxicado no precisa traslado a un hospital por motivos toxicológicos, deben valorarse los aspectos psiquiátricos y el riesgo de recidiva de la intoxicación para remitirlo a consulta psiquiátrica urgente.
Aspectos médico-legales. Cualquier tipo de intoxicación tiene implicaciones médico-legales, ya que no puede deducirse a priori qué responsabilidad encierra, tanto en las intoxicaciones voluntarias como en las accidentales.
Ello condiciona el que ante una intoxicación deba extenderse siempre un parte judicial narrando los hechos.

NECESIDAD DE UN CENTRO ANTITÓXICO QUE OFREZCA ASESORÍA
TOXICOLÓGICA

Ningún nivel asistencial es capaz de resolver todos los problemas toxicológicos que plantean los casos agudos.
El número de sustancias potencialmente tóxicas es muy elevado, del orden de 50.000. Conocer su composición, su toxicidad y el manejo clínico adecuado es una tarea imposible sin la asesoría de un centro antitóxico.
El centro antitóxico no sólo dará información sobre la toxicidad de un producto sino también sobre la actitud a tomar, ofreciendo experiencia clínica, soporte analítico, conocimiento de los recursos de la red asistencial, y todo lo preciso para que cada nivel asistencial pueda cumplir con precocidad y adecuadamente su cometido terapéutico toxicológico.
En nuestro país no existe un Centro Antitóxico en su concepción más amplia (información toxicológica, hospitalización específica y analítica).
No obstante existe un Servicio de Información Toxicológica telefónico, dependiente del Instituto Nacional de Toxicología, que ofrece servicio permanente (91-562.04.20). A tiempo parcial también ofrece asesoría toxicológica, la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona (93-227.54.00, Busca 190). En ocasiones, pueden ser de gran ayuda.