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3.1.1 Lesiones óseas y ligamentosas El motivo de hablar de lesiones ósteo-ligamentosas de forma conjunta, viene dado por el hecho de que la luxación o la fractura-luxación de estas articulaciones (una o varias) responde a un mismo mecanismo de producción, que generalmente es la acción del manillar de una motocicleta golpeando en la palma de la mano. Tienen también un mismo tratamiento, y la fractura (arrancamiento), no es más que un componente de la luxación. Generalmente el arrancamiento es de los huesos del carpo y está constituido por un pequeño fragmento articular dorsal, debido a la resistencia que tienen los ligamentos interóseos. Puede existir una fractura de la base de los metacarpianos sobre todo del cuarto o quinto, pero es menos frecuente. Las articulaciones más comúnmente afectadas por esta lesión son la quinta y la cuarta (por este orden). Cuando existe afectación de la segunda y tercera, generalmente ha habido una luxación de las cuatro. La mayor dificultad está en su diagnóstico. Nos hallamos ante una mano hinchada y que a la simple inspeción no podemos precisar un lugar de lesión. Es imperativa la exploración radiológica. En este caso hemos de ver algún signo indirecto en la radiografía de frente al observar superposiciones a nivel de la línea articular carpo-metacarpiana. La radiografía de perfil mostrará el desplazamiento dorsal de los metacarpianos con respecto al eje del carpo. Tratamiento: la reducción de estas luxaciones o fracturas-luxaciones, es sencilla, pero no su mantenimiento, que debe realizarse mediante una fijación con agujas de Kirschner percutáneamente. En muy raras ocasiones no es posible la reducción incruenta. En ese caso debe realizarse de forma abierta. La otra indicación para la reducción y fijación abierta es la fractura desplazada de la base del metacarpiano. La cuarta y quinta articulaciones carpo-metacarpianas, son las únicas que tienen movilidad. Es por ello que una incongruencia a ese nivel, puede conllevar secuelas dolorosas. La quinta concretamente es más móvil y en ella puede ocurrir una lesión similar a la fractura luxación de Bennett del la trapecio-metacarpiana. El tendón del cubital posterior (extensor carpi ulnaris - ECU), que se inserta en la base del quinto metacarpiano, hace aquí las veces de abductor pollicis longus ABPL del primer metacarpiano, para mantener el desplazamiento, en este caso, de la base del quinto metacarpiano con respecto del ganchoso. El criterio quirúrgico debe ser por tanto idéntico que en el pulgar.
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