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2.Retención Urinaria. Se trata de un cuadro muy frecuente, que constituye una auténtica situación de urgencia por el dolor y desasosiego que provoca en el paciente y que, en la mayoría de las ocasiones, puede y debe ser resuelto por el médico de Atención Primaria. Clínicamente se manifiesta como un paciente, generalmente hombre, de edad superior a los sesenta años que, subjetivamente, relata dificultad o imposibilidad para realizar la micción lo que se traduce en dolor suprapúbico, sensación de replección a ese nivel y de micción imperiosa que no puede ser satisfecha. En la exploración, cuando se trata de pacientes no obesos, puede detectarse por palpación la presencia de una masa suprapúbica, de consistencia semidura (depende de la tensión provocada por el volumen de orina retenida), desplazable y dolorosa a la palpación superficial y profunda; es el llamado globo vesical que también tiene constatación en la radiografía abdominal simple en forma de masa redondeada y opaca correspondiente a la vejiga dilatada. Como hemos dicho, se presenta con más frecuencia en pacientes que han superado la sexta década de la vida y que presentan antecedentes de hipertrofia prostática (nicturia, disuria, sensación de vacíado incompleto, micción imperiosa, disminución del calibre y fuerza del chorro urinario, etc). El tacto rectal demuestra la presencia de una próstata simétrica, aumentada de tamaño, de consistencia blanda, sin irregularidades. Las causas susceptibles de producir un cuadro de retención urinaria y según su localización topográfica son: a) De origen vesical: b) De origen prostático: c) De origen uretral: d) De origen neurológico: e) De origen farmacológico: Actitud del médico de atención primaria ante la retención urinaria Toda retención urinaria, por el gran sufrimiento que acarrea al paciente debe ser solucionada rápidamente, lo que en la mayoría de los casos está al alcance del médico de Atención Primaria. El tratamiento primario de la retención urinaria es el sondaje vesical. Este debe realizarse mediante sonda tipo Foley, generalmente, de calibre 18. El sondaje vesical en la mujer, por las condiciones anatómicas de su uretra, no suele ofrecer dificultades. En el hombre, a veces resulta más problemático e, incluso, imposible de realizar por personal que no esté muy entrenado. Se debe realizar con la siguiente metódica: 1. Asepsia mediante utilización de guantes
estériles. No olvidar el antiguo refrán que rezaba uretra sondada
es uretra infectada. 5. Vaciado urinario que no es necesario realizar con extremada lentitud, ya que, las llamadas hemorragias ex vacuo son de rara presentación. Si se presume, por las condiciones que han motivado la retención, que esta sólo se ha solucionado momentáneamente, se debe dejar instalada sonda vesical permanente. La presencia de una orina turbia, presumiblemente infectada, puede aconsejar tratamiento antiséptico urinario. El paciente debe ser remitido a la consulta del especialista de Urología para estudio del cuadro. Cuando el sondaje vesical no es posible, no conviene insistir largo tiempo mediante manipulaciones agresivas. En este caso está indicado derivar al paciente al Servicio de Urgencias hospitalario para que el especialista lo intente o practique punción suprapúbica. |
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