5.2 Síndrome del escroto agudo
Como tal se define al cuadro caracterizado
por dolor intenso en el contenido de la bolsa escrotal.
Son varias las entidades potencialmente
productoras de este síndrome, pero desde el punto de vista práctico,
su interés radica en la detección temprana de una de ellas (torsión
testicular) que se trata de una emergencia subsidiaria de tratamiento
quirúrgico urgente y que de no ser remediada urgentemente puede dejar
importantes secuelas para el futuro.
Las causas potencialmente generadoras
de un síndrome de escroto agudo son:
a) Torsión:
Torsión del cordón espermático.
Torsión del testículo.
Torsión del epidídimo.
Torsión de las hidátides o apéndice testicular.
b) Orquitis y Epididimitis
c) Traumatismos escrotales
Por ser de especial interés para el médico
de Atención Primaria, vamos a referirnos a dos primeros:
A) Torsión del conducto
espermático
Constituye la principal urgencia escrotal
a la que se puede enfrentar un médico de Atención Primaria. La mayoría
de los casos recaen en pacientes comprendidos entre la primera y segunda
década de la vida con dos picos de máxima incidencia; el primero, a
lo largo del primer año de la vida, y el segundo en los alrededores
de la pubertad. Suele ser extremadamente rara a partir de los 35 años.
En los primeros años de la vida suele producirse por ausencia o debilidad
del ligamento escrotal, lo que permite que el testículo pueda encontrarse
muy libre en la cavidad escrotal y gire sobre su propio eje llegando
a torsionar el cordón espermático con su paquete vascular incluído.
Es la llamada torsión extravaginal. En otros casos hay anomalías en
la fijación epidídimotesticular de tal forma que el cordón espermático
queda anclado a niveles muy altos, quedando el testículo libre y oscilante
lo que hace que pueda rotar y torsionarse; es la llamada torsión intravaginal.
En todos los casos la consecuencia más grave de la torsión es la isquemia
testicular que a la larga puede conducir a una atrofía de la gonada.
De ahí su interés en la rápida detección y resolución del problema.
Clínicamente cursa en pacientes con historia previa
de testículo movil. En algunas ocasiones hay antercedentes previos de
dolores escrotales mal definidos. A veces, se relaciona con movimientos
bruscos, prácticas deportivas, etc.
El cuadro suele consistir en dolor de instauración brusca a nivel de
la región escrotal. A veces, tiende a irradiarse a la fosa inguinal
o ilíaca y se acompaña de un importante cortejo vegetativo de náuseas
y vómitos. No hay fiebre ni síndrome miccional asociado.
En la exploración clínica se aprecia el testículo afecto
más retraído hacia la base de la bolsa escrotal, sobre todo, en comparación
al contraleral. Ocasionalmente, cuando se afecta el cordón espermático
puede palparse un engrosamiento a ese nivel (anillo de torsión). La
elevación manual del testículo afecto provoca aumento de dolor (signo
de Prehn), el reflejo cremasterino esta abolido y se puede palpar un
nódulo doloroso en el polo superior del testículo.
En cuanto al tratamiento, el médico de
Atención Primaria puede intentar una desorsión manual, procedimiento
que no es fácil sin previo entrenamiento. De no conseguirse, hay que
remitir al paciente lo más rápido posible a un Servicio de Urgencias
hospitalario para tratamiento quirúrgico.
B) Orquitis y epididimitis
La inflamación testicular por infección
sin afectación del epidídimo es poco frecuente, por lo que es más correcto
hablar de orquiepididimitis.
Los agentes causales de la orquiepididimitis son más frecuentemente
los virus propios de las enfermedades de la infancia, a la cabeza de
ellos el de la parotiditis, y el resto de las bacterias causantes de
las infecciones urinarias, ya que muchas de estas infecciones se realizan
por vía ascendente desde un foco primitivamente urinario.
La orquiepididimitis constituye la causa más frecuente de dolor escrotal
en el varón adulto. En los pacientes de edad inferior a los 35 años,
suelen estar producidas por los gérmenes típicos de las enfermedades
de transmisión sexual (gonococos, chlamydias). En los mayores suelen
ser secundarios a infecciones urinarias o manipulaciones en el tracto
urinario (sondajes uretrales, vasectomías, cistoscopias, etc).
Clínicamente puede detectarse el antecedente de contagio
sexual o de manipulación urológica o molestias urinarias previas. Debuta
con dolor en región escrotal irradiado a lo largo del cordón espermático
y generalmente acompañado de fiebre elevada.
A la exploración se aprecia un aspecto inflamatorio
y edematoso de las cubiertas del escroto cuyo tacto despierta un violento
dolor al paciente. El testículo se encuentra aumentado de tamaño, no
siendo posible diferenciar el límite entre el epididímo y testículo
por estar ambos englobados en el magma inflamatorio. El signo de Prehn
es negativo y, al contrario que en las torsiones, la elevación del testículo
provoca alivio del dolor. También, a diferencia de la torsión, no existe
abolición del reflejo cremasterino. El diagnóstico diferencial hay que
hacerlo preferentemente con el síndrome de torsión testicular.
En cuanto al tratamiento,
salvo en los casos de mal estado del paciente, enfermedades añadidas
o estado séptico, en que debe de ser remitido a un Servicio de Urgencias
Hospitalario, en el resto puede y debe ser realizado por el médico de
Atención Primaria aplicando las siguientes medidas:
Reposo en cama durante una semana.
Reposo escrotal mediante suspensorio.
Antiinflamatorios (Diclofenaco sódico: Voltarén®, un supositorio
de 100 mg. cada doce horas).
Analgesia (metamizol magnésico: Nolotil®, un cápsula de
500 mg. cada seis horas).
Antibioterapia. Es conveniente una asociación de aminoglucósido
y ciprofloxacino: netilmicina (Netrocín®, una ampolla intramuscular
cada 12 horas,durante 5 días) y ciprofloxacino (Baycip®, un
comprimido de 500 mg. cada 12 horas, durante 10 días).