Los criterios para el diagnóstico de infección urinaria son la presencia de sintomatología, las alteraciones en la analítica de orina y el cultivo positivo. El diagnóstico de sospecha de una infección urinaria se realiza a través de la historia clínica y la exploración física. Con ellas se obtienen los síntomas y signos compatibles con el cuadro clínico de la infección, que complementados con el estudio de la orina, inicialmente uso de tiras reactivas de análisis rápido, permiten la orientación del paciente con la indicación de un tratamiento antibiótico empírico adecuado. La confirmación diagnóstica y de indicación terapéutica se obtiene mediante los resultados del estudio bacteriológico (cultivo de orina) y del antibiograma. Los estudios bacteriológicos nos permitirán:
En el cultivo de orina se cuantifica el número de bacterias presentes, que suele expresarse como unidades formadoras de colonias (UFC) por ml, una UFC representa una bacteria. El termino UFC proviene de que el urocultivo suele hacerse sembrando una cantidad de orina en una placa de cultivo y observando la aparición de colonias bacterianas visibles a simple vista. Cada una de estas colonias se considera que procede de una bacteria viva La interpretación del cultivo de orina debe realizarse de forma individualiza y en relación con la clínica. Un criterio numérico único no puede aplicarse por igual a todos los casos. Cuando se evalúa el resultado de un urocultivo ha de tenerse en cuenta, tipo de muestra (micción media, cateterización, etc.), edad y sexo del paciente, número y tipo de microorganismos presentes, si existen varios tipos de microorganismos y si existe piuria. Actualmente, el "número mágico" de 100.000 bacterias por ml (aunque aplicable en la mayoría de los casos) no se considera un criterio absoluto y cifras muy inferiores (100 a 1.000 bacterias/ml), pueden valorarse como bacteriuria significativa, en muestras obtenidas evitando totalmente la contaminación. Se admite que existe una IU con recuentos cuantitativos muy inferiores, dependiendo de: el tipo de paciente, el método de recogida de orina, el examen microscópico de la orina y la sintomatología clínica del paciente. En orina obtenida por cateterización, la presencia de contaminantes es menos frecuente y aunque en presencia de una IU los recuentos exceden en mas del 95% de casos las 100.000 UFC / ml, recuentos ente 1.0000 y 100.000 UFC /ml indican la presencia de una infección. En orina obtenida por punción suprapúbica cualquier recuento de bacterias es significativo. En varones se considera que la presencia de un recuento de 1.000 o más UFC/ml en una muestra obtenida por micción es indicativa de bacteriuria verdadera. En pacientes sondados con IU, los recuentos bacterianos son casi siempre superiores a 100.000 UFC/ml, sin embargo, al inicio de la infección pueden encontrarse recuentos menores. Así recuentos de más de 100 UFC/ml son sugestivos de que el paciente esta potencialmente infectado. La fiabilidad del diagnóstico microbiológico depende en gran medida de las condiciones en que la orina haya sido recogida (encaminadas a evitar su contaminación por la flora periuretral y vaginal) y de su almacenamiento a 4ºC hasta su traslado al laboratorio y procesamiento. Existen pruebas indirectas que pueden llevar al diagnóstico presuntivo de IU y permitir una rápida instauración del tratamiento. La detección de nitritos en orina (procedentes de la reducción de nitratos por muchas bacterias gram negativas) indica presencia de bacterias en la orina, pero si es negativa no excluye totalmente la presencia de una IU, pues hay falsos negativos si la concentración de nitratos en orina es baja o si el microorganismo no reduce los nitratos (gram positivos, levaduras). Esta prueba se asocia con la detección de leucocitos en tiras reactivas (tiras LN) que se usan en muchos casos como cribado para decidir si efectuar o no urocultivo pero hay que conocer sus limitaciones, pues no detectarán las infecciones urinarias que cursan con bajo numero de bacterias y sin leucocitos. En Atención Primaria, se suele pautar tratamiento empírico sin tener los resultados del cultivo y del antibiograma, los cuáles en la mayoría de los casos, si se trata de una primoinfección en una mujer joven no se solicitan. No obstante, para poder hacer un uso racional de antibióticos es necesario recoger muestras de orina que nos permitan conocer los patrones etiológicos y el estado de sensibilidades de los uropatógenos de mayor incidencia a los antibióticos de uso habitual en la práctica clínica diaria. Diagnóstico de localización: Aunque el pronóstico depende mas de la presencia de factores de riesgo (infección complicada o no complicada) más que de su localización (alta o baja) se han desarrollado procedimientos para intentar delimitar la localización vesical (cistitis) o renal (pielonefritis) de las infecciones urinarias:
|